Cuento dos historias ficticias, pero basadas en algún caso real, relacionadas con este tema las cuales quiero compartir. No voy a dar nombres ni muchos datos porque la idea nos es acusar a esta gente sino opinar sobre ese comportamiento que tanto daño hace. Ambos casos son en deportes de paleta y raqueta y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.El primero es inédito. En un torneo confraternidad en donde lo que importa no es ganar sino compartir un buen momento juntos, se dio el caso que uno de los organizadores del torneo también estaba jugando dicho torneo. Se premiaría solo a los dos primeros de cada categoría.

Este organizador quedó en el tercer puesto y repentinamente sólo en esa categoría se premió también al tercero y no solo eso, para que no sea al dedo la designación del tercer puesto, el organizador invitó a otro competidor para disputar el título de tercer puesto pero este otro competidor no era el que había perdido la semifinal sino uno que perdió en rondas anteriores pero que según el cálculo de este organizador el partido por el tercer puesto contra este otro participante sería ganable, como que lo fue.
El segundo es de una final en la que uno de los jugadores discute con el árbitro un punto y al no recibir una respuesta positiva (a su favor) del árbitro lo empieza a insultar diciéndole ladrón, trafero, loco, gritándolo y dejándolo en ridículo incluso con poses de superioridad y de racismo. El tema racista es algo que también debemos erradicar. Todos somos seres humanos y hemos llegado a este mundo en diferentes condiciones. Debemos ser humildes y recordar de donde salimos. Si no te acuerdas de tus raíces menos podrás sentirte orgulloso de lo que eres.



